http://www.youtube.com/watch?v=2gDXbeXJ7io
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La aclamada clase dirigente de nuestro país quiere aplicar dentro de la “emergencia Social” unos decretos que lesionan a los usuarios de la medicina obligatoria, en las cuales planean cobrar los tratamientos que los usuarios no pueden pagar, quieren, que las EPS no tengan ese gasto, mientras los usuarios mas pobres serán afectados porque se les obligara pagar los costosos tratamientos.
hay que tener en cuenta, que la “emergencia Social” fue declarada por qué las EPS, no podían sostener la avalancha de demandas que tenían al cubrir tratamientos que no cubre el plan POS, Uribe para ayudarlas crea estos decretos y de esta forma busca de alguna manera que el usuario asuma en su totalidad el tratamiento, recurriendo a su ahorros, pensiones, cesantías, prestamos, para cubrir los gastos.
Recordemos que la ley 100 fue presentada al senado para su aprobación por Alvaro Uribe Vélez en la década de los noventa, no podríamos esperar algo mejor. ahora me pregunto, ¿Dónde están los defensores uribistas para que defiendan estos decretos que vulneran la salud del pueblo?, ¿Cómo nos vamos a Organizar para evitar que el sistema colombiano de salud se deteriore?
Esto me recuerda cuando uno va al medico con el Pos, primero para solicitar una cita tiene que ser por teléfono que casi siempre anda ocupado o lo demoran para atender, cuando uno solicita la cita el medico que uno desea que lo atienda, siempre esta con la agenda llena, esta en misión medica… . Cuando es el día de la cita, uno llega 15 minutos antes de la hora señalada, paga la cuota moderadora que varia de acuerdo a los ingresos del cotizante, lo hacen seguir a una sala de espera, esa espera dura unos 20 minutos mas, eso si si uno esta de buenas. Cuando el médico lo llama lo hace seguir al consultorios y frente a un computador empieza a preguntarle el por qué de la cita,luego le dicen que se descalce y se quite el buzo para que lo pesen, después le dicen que se suban en la camilla, allí le miden la tensión, le tocan es estómago, abre la boca la miran, y después le dicen a uno que se siente. Le dicen que tiene uno, de que sufre y le formulan los mismo de siempre Ibuprofeno, ranitidina, acetaminofe, omeprazol, leche de magnesia, ya. esa es la formula mágica para acabara con cualquier enfermedad, lo malo es que uno sufre de algo que el doctor no sabe… de eso estoy seguro que a muchos les pasa.
Notas relacionadas:
Corto-documental que trata del papel de las grandes empresas transnacionales y del asesinato de sindicalistas en Colombia. Colombia necesita paz con justicia social, el llamado es imperativo…
EL PAÍS ESTÁ EN VERANO. NO LLUEVE en la costa Atlántica, no llueve en la Amazonia. No llueve en Bogotá.
Los cielos amanecen huérfanos de nubes. Un azul —azul, azul— no permite albergar esperanzas. No hay atisbos de agua. Los embalses disminuyen en forma alarmante. En 100 municipios los acueductos están secos. Los bosques de pino y los páramos de paja se incendian, 11.000 hectáreas han ardido. En regiones de altura superior a 2.500 metros hiela, los charcos amanecen congelados. Las vacas no dan leche. Las temperaturas bajan a menos cinco grados en la madrugada y a las dos de la tarde el mercurio marca 28 grados. La gente se derrite al mediodía. ¡Catástrofe!
El Gobierno no tarda en declarar la emergencia ambiental y se excusa con el argumento de El Niño, La Niña, la Corriente de Humboldt, el efecto invernadero, el calentamiento global, la naturaleza, en fin, la Divina Providencia, tan de moda en estos días. Excepto los dogmas de fe, hay cierta razón en las explicaciones oficiales. El Niño nos afecta cada siete u ocho años, pero hay niños “moderados” y niños “malcriados”; el calentamiento global también nos afecta. La industrialización, el crecimiento demográfico y la deforestación son las causas más fuertes del desequilibrio climático. Eso está claro. Así lo acepta Naciones Unidas. Lo que el Gobierno esconde es que el agua en el país se agota a pasos gigantescos en los veranos y nos inunda en los inviernos a causa de la deforestación de las cuencas. Las cifras han variado. En los 80 la superficie de selva tumbada fue de unas 200.000 hectáreas, hoy es la mitad. Ya las ganaderías están hechas y los colonos han encontrado en la coca la manera de subsistir, aunque la fumigación los haya hecho emigrar de la Amazonia al Pacífico, donde, además, la explotación maderera es inatajable. Se habla de que sólo en Chocó se sacan más de millón y medio de metros cúbicos de madera. Al paso que vamos, en veinte años desaparecerán los casquetes de lo que aprendimos a llamar en la escuela nieves perpetuas. Hoy por hoy, el problema es la sed. Y el baño, de paso. En Duitama, por ejemplo, la gente no ha podido bañarse este año.
Hay que repartir cargos. Entre el 96 y 2002 los gobiernos con dineros del BM y del BID lograron reforestar unas 90.000 hectáreas en las cuencas de los acueductos municipales. Pero en los últimos siete años de Uribato, esa plata se perdió en infraestructura sanitaria: obras en cemento y hierro que significan contratos; o sea, pago de favores electorales. La conservación de las cuencas es una obligación del Estado que el Gobierno enterró para hacer la guerra. El Ministerio de Ambiente está dedicado a tramitar licencias para las empresas mineras. Si esas políticas de conservación no hubieran sido liquidadas, quizá para el final de la década podríamos llegar a la situación que vive hoy Pereira, una muestra de que las cosas sí se pueden hacer.
El río Otún, que nace en el Nevado de Santa Isabel y desemboca en el río Cauca, alimenta los acueductos de Pereira y Dosquebradas. En 1948 —¡1948!— el Ministro de Agricultura declaró la cuenca del Otún Zona de Reserva Forestal, unas 25.000 hectáreas; en 1951, la Ley 4ª declaró la zona de utilidad pública y en el 59 se creó el Parque de los Nevados. Sobre esta base legal, que tuvo más de un problema con grandes hacendados y no menos con campesinos, alcaldes y la ciudadanía, se dedicaron a sanear los títulos de propiedad y a reforestar. Se cometieron errores como la siembra de pino pátula y de eucalipto —y hoy uno mayúsculo: la construcción de una carretera para beneficiar las inversiones del inefable Bessudo en el Parque de los Nevados—, pero en conjunto el Otún ha logrado aumentar y sostener los caudales aun en veranos como el que nos quema. En épocas normales el río bota unos seis o siete metros cúbicos por segundo; en verano, baja a sólo cuatro metros. La cuenca se ha reforestado con robles, chaquiros y cocoras, y ha incluido la conservación de humedales, de tal forma que la zona es ahora una gran esponja que suelta el agua poquito a poco. A diferencia, el río Quindío, que surte el acueducto de Armenia, está casi seco y la ciudad se prepara para un racionamiento dramático. La motosierra, las vacas y la papa hacen mucho daño.
Tomado de: El Espectador
Colombia ha sido un país singular desde que apareció como un estad nación. Ha sufrido un sin fin de guerras civiles, ha sido gobernada por dos partidos políticos tradicionales (liberales y conservadores) que han destrozado un país diverso. Hoy en día padecemos la dictadura de la guerra, con un presidente que le apuesta a acabar la insurgencia por medio de la guerra, y dejar a un lado la salida negociada, olvidando por completo la inversión social, entregando la soberanía a los EE.UU. (con la instalación de 7 bases gringas en Colombia), dejando que las multinacionales se apropien de los sectores estratégicos de la economía, en fin, un sinnúmero de cosas que pasan en este país macondiano.
Esta guerra fratecida a que nos ha llevado el establecimiento, me ha recordado la pelicula de Francis Ford Coppola, Apocalypse Now, donde la guerra ha perdido sus proporciones y si no logramos un acuerdo nacional de paz, el país se fragmentara y terminaremos peor que hoy. Bueno Bienvenidos.
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